Termas de Uliveto
En la estrecha franja llana que se extiende entre la orilla norte del Arno y las laderas meridionales de los Montes Pisanos se encuentran las Termas de Uliveto, donde mana copiosa el agua de la salud.
Paseando por el parque termal
Atravesando la elegante fachada, originaria del siglo XIX y completamente restaurada después de la Segunda Guerra Mundial, se accede a las instalaciones, inmersas en el amplio parque termal.
Las Termas de Uliveto deben su fama a las valiosas aguas, apreciadas desde la Alta Edad Media. De sabor inconfundible, el agua de Uliveto es rica en sales minerales que hacen que sea ideal para consumir durante las comidas. Además de facilitar y regular las funciones digestivas está especialmente indicada antes, durante y después de practicar deporte, ya que ayuda a mantener el equilibrio de agua y sales.
Cuidarse en las Termas de Uliveto
Las Termas de Uliveto son el lugar ideal donde cuidarse a uno mismo, no sólo bebiendo la preciada agua, sino también confiando en los profesionales que realizan circuitos de bienestar personalizados pensados para restablecer el equilibrio fisiológico de manera completamente natural. Inmersa en la vegetación se encuentra una moderna piscina donde se puede asistir a cursos de natación y aquagym o simplemente relajarse disfrutando del paisaje.
Existen otras muchas oportunidades para practicar actividades deportivas o de recreo al aire libre. Se puede asistir a cursos de yoga o de gimnasia suave, fortalecer el cuerpo y la mente practicando artes marciales, divertirse jugando a tenis o probando el tiro con arco.
Una agradable oportunidad
Una estancia en las Termas de Uliveto puede ser también una agradable oportunidad para visitar los hermosos alrededores, caracterizados por una increíble variedad de espacios naturales. Se pasa del verde de los bosques de los Montes Pisanos a los maravillosos pedregales calizos que ofrecen, especialmente con la luz del atardecer, un espectáculo de extraña belleza. Además de la cercana Pisa, destino de gran interés, destaca la Cartuja Monumental de Calci, a la que se puede llegar en pocos minutos en coche. No faltan los fascinantes pueblos medievales que, resguardados en las verdes colinas, protegen intacta una mágica atmósfera atemporal.














